Cómo instalar OpenClaw en Linux: Tu propio agente de IA en WhatsApp y Telegram

Si os habéis pasado por aquí últimamente, sabréis que estoy bastante metido en el mundo de los agentes de IA. Primero os enseñé cómo instalar opencode, y ahora os traigo otra joyita que me tiene enganchado: OpenClaw (antes conocido como ClawdBot o MoltBot, por si os suena de algo).

¿Qué es OpenClaw? Pues básicamente es un gateway que te permite tener tu propio asistente de IA conectado a WhatsApp, Telegram, Discord, iMessage y más. Imagina tener a tu disposición un agente que puede limpiar tu bandeja de entrada, enviar correos, gestionar tu calendario o incluso hacer check-in en vuelos, todo desde la app de mensajería que ya usas. Y lo mejor: self-hosted, tus datos en tu máquina, tus reglas.

Requisitos previos

Antes de meternos en harina, aseguraos de tener:

  • Node.js 22 o superior (imprescindible, no valen versiones antiguas)
  • Una API key de algún proveedor de IA (Anthropic recomendado, pero podéis usar otros)
  • Ganas de experimentar (esto no es plug-and-play, pero tampoco es rocket science)

Instalación paso a paso

La instalación es bastante sencilla gracias a npm. Abrimos terminal y ejecutamos:

npm install -g openclaw

Una vez instalado, toca configurar el entorno. OpenClaw guarda todo en ~/.openclaw/, así que vamos a preparar el terreno:

openclaw setup

Esto crea la estructura de carpetas y los archivos de configuración iniciales. Si queréis hacerlo desde el repositorio fuente (para los más aventureros), necesitaréis pnpm y ejecutar pnpm install seguido de pnpm build.

Configuración básica

El archivo de configuración vive en ~/.openclaw/openclaw.json. Aquí podéis ajustar qué canales queréis activar y cómo comportarse el agente. Un ejemplo básico para WhatsApp:

{
  "channels": {
    "whatsapp": {
      "allowFrom": ["+34600123456"],
      "groups": {
        "*": { "requireMention": true }
      }
    }
  }
}

Con esto, solo vuestro número podrá interactuar con el bot, y en grupos tendrá que mencionaros para responder (útil para no saturar las conversaciones).

Iniciar el Gateway

Ahora viene lo bueno. Arrancamos el gateway con:

openclaw gateway --port 18789 --verbose

Si todo va bien, veréis el mensaje de que el servidor está corriendo. Por defecto, la interfaz de control está disponible en http://127.0.0.1:18789/. Desde ahí podréis gestionar sesiones, ver logs y configurar canales.

Conectar WhatsApp

Esto es lo más chulo. Ejecutad:

openclaw channels login

Os mostrará un código QR que tenéis que escanear con WhatsApp en vuestro móvil (Ajustes ? Dispositivos vinculados ? Vincular dispositivo). Una vez hecho, vuestro número de WhatsApp estará conectado al agente de IA.

Verificar que todo funciona

Para aseguraros de que la instalación está correcta:

openclaw health

Si devuelve OK, estáis listos para empezar a chatear con vuestra IA desde WhatsApp o Telegram.

Algunos trucos que he aprendido

  • Workspace personalizado: Guardad vuestras skills y configuraciones en ~/.openclaw/workspace. Podéis hacer un repo git privado y así tener backups y control de versiones.
  • Heartbeats: OpenClaw tiene un sistema de «heartbeats» que permite al agente hacer comprobaciones periódicas (emails, calendario, etc.) y avisaros proactivamente.
  • Sesiones: Cada conversación es una sesión independiente. Podéis tener diferentes contextos para diferentes tareas.
  • Skills: La comunidad está creando skills para todo (GitHub, Notion, Slack…). Echad un vistazo al repositorio oficial.

Conclusión

OpenClaw es una de esas herramientas que, una vez que las pruebas, te preguntas cómo has vivido sin ellas. Tener un agente de IA verdaderamente personal, que corre en tu máquina y se integra con tus apps de mensajería habituales, es una experiencia que no tiene nada que ver con los asistentes en la nube.

Eso sí, requiere cierto nivel técnico y ganas de trastear. Si os gusta eso de «romper cosas para entenderlas», OpenClaw es vuestro sitio. ¿Ya lo habéis probado? Contadme vuestras experiencias en los comentarios.

Nota: Este post es una guía introductoria. Para configuraciones avanzadas y troubleshooting, consultad la documentación oficial.

Feliz 2026

Empiezo a escribir este post antes de terminar de cocinar la cena de nochevieja, probablemente termine de escribirlo el año que viene (chiste malo), pero no quería dejar de agradeceros a los que os habéis pasado por aquí, buscando alguna solución a algún problema técnico, o por aburrimiento, que a veces google también nos termina llevando a estos sitios porque sí. Pero lo dicho, prefiero no hacer un resumen del 2025 en el blog, aunque no ha sido un año demasiado malo (salvo que veas la IA como una amenaza a tu puesto de trabajo) pero seguro que el 2026 es un año mejor.

Me gustaría que este año que entra nos viésemos libres para opinar, no solo para quejarnos de lo que nos digan que tenemos que quejarnos. Que pensemos de manera crítica todo lo que vamos a discutir, que pensemos en que los amigos y la familia no está contra nosotros por ser del atleti, rojo o facha y que seguro que estos posicionamientos no les hacen mejores o peores personas.

Os deseo un año en el que podáis realizaros como personas, que hagáis, aunque sea un par de horas al día, lo que os guste, lo que os realice, y que lo que piensen los demás sea eso, una opinión más que poder tener en cuenta, o no, a la hora de seguir haciendo lo que nos gusta.

Yo he descubierto este año una herramienta maravillosa, como la IA, y se que tarde o temprano se nos va a cerrar el grifo y tendremos que empezar a pagar por ella lo que realmente cuesta (y no es poco), pero mientras pueda probarla y disfrutar de este exoesqueleto que se me ha proporcionado sin yo pedirlo, intentaré crear más cosas nuevas e interesantes.

Y, ante todo, recordad que las circunstancias son las que son, que no merece la pena preocuparse por lo que no podemos cambiar y que por mal que estén las cosas somos nosotros los que dejamos que nos afecten de una manera o de otra. Seamos un poco más estoicos, un poco más resilientes y, si, al final la actitud no cambia los problemas, pero si que cambia la forma en que los afrontamos.

Disfrutad de vuestros seres queridos mientras los tengáis a mano e intentad no hacer el cuñado en las cenas familiares, que si, que ya sabemos que esto es una dictadura y no hay quien soporte esto de los impuestos, pero calladitos disfrutaréis más de la cena y luego ya encontraréis quien os haga ver la realidad de otra manera.

En fin. Feliz 2026 y que, al menos, sea un poquito mejor que 2025 o, por lo menos, que nos lo tomemos de mejor manera.