Cerrando el 2021

Dentro de dos meses hará 15 años que llevo manteniendo este blog, una eternidad en cuestión de tiempo tecnológico y una eternidad también en tiempo biológico. Generalmente se usa este último día del año para hacer un resumen de lo que se ha hecho y se ha dejado de hacer en el año saliente y dar la bienvenida a los nuevos planes y deseos para el año que entra… Bien, hoy no estoy de humor para ello (que eso no quita que no lo haga en algún momento), mi retrospectiva será más de estos 15 años de blog que de este año de pandemia continuada. Es más, se cumplen ya 20 desde que se publicó algo bajo este dominio… Y eso requiere un poco de historia.

Compré el dominio yoprogramo.com allá por 2001 poco después de haber contratado mi adsl con terra y con el ánimo de poner una web informativa sobre temas de programación. Yo, como muchos sabréis, me defino como programador, un programador con vocación empresarial y con muchas ganas de hacer cosas útiles por todo el mundo. De hecho, si sentís curiosidad, hay entradas de la web en Internet Archive (os muestro la primera de todas de Agosto de 2001):

En aquel momento firmaba como JaeSoft (Jose Antonio Espinosa) ya que lo que más deseaba era crear mi propia compañía de desarrollo de software, aunque por aquel año yo estaba en otra empresa (Sema Group – SlumbergerSema – Atos) haciendo cosas muy complicadas y muy interesantes para la época.

Intenté reunir personas interesadas en programar y en escribir, muy pocas se apuntaron y mi interés por mantener tantas secciones, incluyendo noticias, trucos y demás cosas que podrían servir para configurar un portal se resintió un tanto cuando perdí parte de los contenidos (aquí una imagen para que veáis como era la cosa en 2004 después de recuperar algunos):

A partir de ese año cambié mi rumbo laboral, abandoné la multinacional en la que había trabajado y me puse por mi cuenta. La web sufrió un hackeo en que, afortunadamente, no perdimos nada (pero publicamos el artículo) y la web pasó a estar patrocinada por la nueva empresa que acababa de fundar (Digimate Computer)… Incluso patrocinaba la web más loca que nunca he publicado, una que se llamaba «quiero mi wii» que me ayudo a conseguir una consola wii en un momento en el que había una escased tremenda de ellas. Fue tanta gente la que quería la wii que tuvimos una avalancha de visitas el poco tiempo que estuvo activa:

Hasta que un día de 2007 decidí cambiar de formato, abandonar el portal para el programador que, aparentemente, no usaban demasiados programadores y me daba muchísimo trabajo mantener y creé (utilizando un wordpress que había aparecido el año pasado) mi blog personal.

Y si hace 15 años que llevo escribiendo en este mi blog, puedo seguir escribiendo algunos más… Intentaré estirar lo más posible mi dedicación al mismo durante este año entrante y, finalmente, os deseo a todos que el año 2022 os sea propicio. Desear es gratis, pero es una buena cosa para variar…

Feliz 2022

¿Para qué sirven los bancos?

Hace tiempo que no escribo nada del mundo del emprendedor, pero ahora, más que del emprendedor, me toca hablar del empresario… Porque emprender una aventura es algo emocionante y motivador, pero mantener una empresa es algo que requiere mucho más tesón y resiliencia de lo que nunca te han contado. En esta ocasión vengo a hablaros de un elemento empresarial básico: «los bancos».

Cierta vez que estuve a punto de cerrar la venta de una empresa (más bien un traspaso), la dueña de la empresa que iba a comprar (spoiler, no lo hizo) se preguntaba porqué no teníamos cierto nivel de inversión en la empresa y yo le dije que no teníamos suficientes beneficios para poder hacer inversiones. En ese momento ella me dijo que el dinero no teníamos que ponerlo nosotros, que para eso estaban los bancos. Ahí descubrí que el elemento básico de toda empresa que se precie debería ser un director financiero que pudiese lidiar con los bancos.

Por desgracia en mis empresas no he tenido oportunidad de contratar a un buen director financiero porque estaba demasiado ocupado haciendo buenos productos para mis clientes que, además, nunca he sabido cobrar a su precio y, por tanto, tampoco he tenido demasiado dinero para servicios generales (y por eso llevo 17 años haciendo de hombre orquesta de la empresa)… El caso es que generalmente mi trato con los bancos es bastante breve, no suelo pedir dinero y solo me encargo de mantener la liquidez al nivel que me permite el negocio… Bueno, hasta ahora.

El caso es que pedimos y conseguimos un proyecto de I+D para desarrollar una cerradura inteligente con llaves electrónicas interoperables… Una idea muy ligada a nomorepass y que al CDTI le gustó lo suficiente para aprobarnos la ayuda. Aunque esto de llamarlo ayuda es un poco optimista, el caso es que el CDTI te da un adelanto y cuando terminas el proyecto y te gastas todo el presupuesto, revisa los resultados y si les parece bien te presta el resto del dinero del presupuesto. Es un poco locura, pero si el proyecto es lo suficientemente novedoso y hay mercado puede suponer un empujón interesante. Yo creí que así sería y cometí el tremendo error de solicitarlo, pagar unos carísimos avales a traves de una SGR (ya hablaremos de eso otro día) y contratar a una empresa que nos ayude a conseguir la ayuda y, lo que es peor, poner todo el interés y mis recursos en llevar a término el proyecto.

Estos dos últimos años no han sido los más interesantes para hacer I+D (ni para nada), y los clientes de mi empresa han terminado por ir reduciendo su negocio (al menos con nosotros) y/o retrasando pagos, esto combinado con la inversión que tuvimos que realizar para terminar la cerradura inteligente (nomorekeys se llama por ahora) nos dejó la tesorería temblando… Tanto es así que me vi en la tesitura de buscar financiación, y recordé eso de que los bancos justo dan ese servicio… Pues va a ser que no…

Pedí una línea de crédito (que es una cosa en la que te cobran si no necesitas el dinero y te cobran si lo necesitas, pero que te da la seguridad de poder afrontar pagos extras), no pedí demasiado, 20k que es más o menos el máximo que calculaba que iba a necesitar para poder soportar sin tener que echar a nadie… Y resulta que ahora el banco no da créditos a las empresas si no hay avalistas. ¿¿¡¡!!?? Pero, vamos a ver, ¿No es una empresa? ¿No se supone que pagamos al banco, usemos o no la línea de crédito, precisamente por el riesgo que asume? Da igual que hayas tenido beneficios durante los últimos cinco años, que tengas proyectos aprobados y previsiones de ingresos seguros, el banco no corre NINGÚN riesgo y, lo que es peor, te cobra por no correr riesgos. Entonces, ¿para qué sirven los bancos?

Al final si que he tenido que reducir la plantilla, trago amargo a más no poder en cualquier empresario (de los que se lo curran, no de los que lo heredaron de papá) y, aún así, tendré que seguir buscando fuentes de financiación o inversores ya que aparentemente los bancos ya solo sirven para venderte seguros, alquilarte cosas o ponerte alarmas que nos has pedido (y freírte a comisiones cuando te descuidas)… En fin.

Emprendiendo en comercio electrónico

Ya os he hablado otras veces de lo complicado que es emprender, es algo que no todo el mundo está preparado para hacer y que muy pocos se atreven a afrontar en serio. Hoy os traigo un ejemplo muy cercano, una tienda de productos de cosmética natural que se está currando mi hermana… Aprovecho que tengo blog y os la presento aquí:

PADIY Mi tiendecita.

Todavía no está abierta, pero ya está casi casi, un sitio donde encontrarás jabón artesanal, jabón natural o jabón eco responsable. Los inicios siempre son muy duros, más en estos tiempos de pandemia y mucho más en la selva del comercio electrónico.

En su web encontrarás productos de marsella, productos nacionales, productos de oporto y otros muchos más cercanos pero no por ello de menor calidad. Todo artesano y con gusto.

Mucha suerte a mi hermana y a todos los emprendedores que quieran jugársela día a día y, recordad, si queréis jabones artesanales no dejéis de visitar padiy, que incluso podéis encontrar en facebook.

Nueva tienda en el ciberespacio... Ánimo padiy!

La insoportable dependencia de las tiendas de aplicaciones

El avance imparable de la informática en todas las áreas nos ha creado nuevos problemas a los desarrolladores, no ya el hecho de tener que conocer nuevas herramientas cada mes, o nuevos frameworks de desarrollo que tardas más tiempo en aprender que el que te ahorras, sino la pérdida completa del control de lo que tus usuarios pueden instalarse, dónde y cómo. Os pondré un ejemplo.

NoMorePass es una aplicación móvil de la que os llevo hablando bastante y que desarrollamos nosotros; a nivel básico consiste en la app y un conjunto de extensiones para los navegadores que nos permiten intercambiar las contraseñas mediante un código QR. La app ahora mismo tiene su máxima utilidad cuando se usa desde la extensión. Desarrollar una extensión para navegador no es especialmente complicado, como ya os expliqué en esta entrada, probarlas tampoco es difícil con el modo desarrollador de los navegadores, pero una vez que la tenemos lista tenemos que pasar por un infierno inesperado… Ponerla a disposición del público.

Antes se podía distribuir un archivo empaquetado que al abrirse permitía instalar la extensión, pero esa forma de distribuir extensiones se volvió peligrosa (a pesar de que los navegadores preguntaban muchas veces si de verdad querías instalar eso) y Google decidió que para chrome solo se podían instalar extensiones que pasasen por su tienda de aplicaciones el chome web store. Firefox, por su parte, no lo hace obligatorio por el momento, pero la mejor manera de que una extensión se conozca es tenerla en la página de add-ons de firefox. Lo mismo pasa con Opera (aunque esta es otra odiséa que ya os contaré) y, hasta el momento, con Edge.

No tengo nada en contra de las tiendas de aplicaciones mientras estas funcionen de manera ágil y razonable. A efectos prácticos se convierten en cuellos de botella que pueden afectar en gran medida a la forma en la que se produce la distribución de los productos. Como ejemplo valga lo que me ha pasado en las últimas semanas con la extensión de chrome.

El día 19 de noviembre terminé de desarrollar una mejora a la extensión que había en la tienda, pasaba de la versión 2.1.1 a la 3.0.0 y tras probarla en local y funcionando perfectamente intenté subirla al web store… Se quejó que de que pedía demasiados permisos (cosa que no hizo con la versión anterior) y modifiqué la extensión para que funcionase sin necesidad de pedirlos, generé una nueva versión y la subí a toda prisa… Tanta prisa que se me coló un bug que impedía que funcionase el botón derecho (una funcionalidad que se usa mucho cuando la web no está reconocida o queremos rellenar un formulario con una contraseña que tenemos)… Me di cuenta de ello minutos después de haber «publicado» la versión y cuando intenté subir la versión corregida veo que NO ME DEJA... Dice que la extensión está pendiente de revisión y no se puede enviar otra versión. WTF!!!

No había mucho problema, la versión anterior funcionaba perfectamente y las nuevas funcionalidades podían esperar… Así que esperé ¡¡5 DIAS!! a que Google pasara a producción la versión con el bug un sábado por la mañana… Inmediatamente subí la nueva versión (que solo tiene 2 líneas de código distintas con la versión anterior) esperando que se aprobase inmediatamente y que los clientes no tuviesen que sufrir el bug… Pero no, volvieron a poner en revisión la nueva versión y en esas estamos, llevamos ya 4 días con la versión defectuosa de la extensión y con clientes que ya se han quejado… Y no podemos hacer nada, Google nos ha jodido y no nos da ninguna pista de cuando se publicará de verdad la nueva versión.

No hay nada que podamos decir a los clientes, no hay forma de volver a una versión antigua si tenías la auto-actualización de las extensiones (google no guarda las versiones viejas) y no hay forma de acelerar el proceso de publicación. Tampoco hay forma de hablar con Google (he mandado múltiples formularios de contacto con un sonoro silencio por respuesta), tampoco puedo dar un método alternativo para instalar la extensión porque Google obliga a usar su tienda si-o-si, así que no queda más que esperar a que se publique finalmente la nueva versión y disculparnos ante los clientes y asumamos las pérdidas que esto nos pueda ocasionar como algo inevitable… Muy mal google.

ACTUALIZACIÓN 1: 28/11/2019 Google ha leído este post y ha decidido ir un paso más adelante, nos ha RECHAZADO la extensión por pedir más permisos de los que necesitamos (cuando la anterior versión pedía exactamente los mismos)…

Nada, nueva versión pidiendo menos permisos (v3.0.2) y a esperar otros cuatro días (con suerte)…

Queremos tu pasta… y ya

Llevo ya 15 años siendo empresario, siempre de una pequeña empresa (apenas he tenido más de 6 empleados a la vez) y he pasado ya por muchas situaciones muy diversas (muchas las podéis encontrar en este blog), pero siempre, siempre, he sido escrupulosamente respetuoso con la normativa fiscal. No he hecho (tampoco es que haya podido) ingeniería fiscal y no he tenido asesores lo suficientemente despiertos para optimizar lo que me dejaba en impuestos.

Pero no me he quejado, soy consciente de que las empresas han de ser las que más aporten al estado, que son entes sin más finalidad que la de generar beneficios y que, al final, esos beneficios han de revertir en la sociedad a la que pertenece. Creo que gran parte de los males que estamos viviendo estos años viene por el fomento de la codicia a la que la acumulación de dinero, infinita y sin restricciones, en las empresas modernas. Mucho rollo de resposabilidad social corporativa, conciliación y miliongas varias, pero las multinacionales y sus dueños tienen un único objetivo: acumular más y más dinero.

Dicho esto (soy consciente de que tengo que pagar impuestos como empresa) y habiendo tenido un buen ejercicio el año pasado, no tuve problema en pagar la tercera parte de esos beneficios a hacienda. Y aquí empieza la pesadilla.

Este ejercicio no está siendo tan bueno como el anterior, ni los clientes tienen tantos proyectos, ni yo tengo el mismo personal y he reducido la capacidad productiva en consonancia, por lo que tengo más gastos y menos ingresos. Pero me encuentro con que a hacienda eso le importa menos que nada, porque en el último gobierno de Rajoy se instauró la retención a cuenta del impuesto de sociedades. Algo similar a lo que se hace con los trabajadores y el IRPF, se retiene «a cuenta» un porcentaje de lo que se ingresa como adelanto de lo que habría que pagar posteriormente. ¿Cual es el problema con las empresas? Que no hay importe de beneficios sobre el que calcular esta retención y, en nuestro caso, se hace sobre los beneficios del año pasado… ¡Lo que es una locura! las empresas, por naturaleza, no tienen una fluctuación muy importante de ingresos y gastos.

El caso es que tras hacer la declaración del impuesto de sociedades del año pasado me tocaba pagar ya cada trimestre esta retención y, obviamente, era mucho más dinero del que correspondería a tenor de los resultados del año en curso… Así que, ni corto ni perezoso, intento que me fraccionen la «deuda» para poder pagarla sin tener que andar pidiendo financiación externa (que los bancos siguen a la suya), cosa que suele ser habitual en otras deudas tributarias… Aquí os dejo la respuesta:

En resumen, que quieren mi dinero y lo quieren ya… Si eso el año que viene, a mediados, cuando haga la declaración del impuesto de sociedades y salga a devolver, ellos, meses después se dignarán devolverme mi dinero (probablemente usando el que yo mismo les esté adelantando)… Y mientras, la empresa sin recursos y sin poder contratar más gente porque «hay que asegurar la regularidad en la entrada de fondos en la hacienda pública»…

A este paso me vuelvo liberal (Dios no lo quiera)!!!