Novaluz, arruinando a las PYMES

Estaba yo tan tranquilo en la oficina haciendo mis cosas cuando me entra una llamada de un número de Málaga, como soy una persona educada y ese número no me había hecho nada me da por cogerlo. Es una señorita que me explica que son una operadora nueva de electricidad, que se centran en las pymes y que si les podría envíar una factura de la luz para que nos hagan un análisis de si nos podrían hacer una oferta para ahorrar dinero.

Ahorrar dinero… Claro, sin duda. Les envío la factura del último mes (estamos hablando de septiembre, ya con los precios de la electricidad en máximos), y quedan en enviarme el análisis y llamarme de nuevo. La empresa se llama Novaluz Energía y me llaman desde Málaga.

El análisis, bueno, choca un poco porque dice que nos pueden ahorrar un 25% con su tarifa, pero que es una tarifa varible, por lo que el ahorro podría ser más cuando la energía baje de precio (si baja). Me dice que, además, nos hacen descuentos por nuevos clientes y nos ponen un techo en el precio de la energía en 164 EUR/MWh. Me parece una apuesta un poco arriesgada, pero dado que me han dicho que hay techo y que me saldrá más barato de todas formas que con mi tarifa fija (de hace más de 10 años), pues me lo creo… Dicho y hecho en un par de días ya soy cliente suyo.

Resumen del conrtrato

Esto es en noviembre. En Enero me pasan la factura por el mes completo de Diciembre y, cual no es mi sorpresa al encontrarme que la factura era un 40% más cara que la última de septiembre (y no es que hubiese consumido más energía). Dejo pasar los días y a finales de enero me llega otra factura un 50% más caro que la más cara que haya pagado nunca con mi anterior proveedor. Veamos los precios:

Madre!!! Vaya precios. Con mi anterior compañía estaba pagando a 0,14€/kWh, con esta me están cobrando a 3 veces ese precio (y eso con un pretendido techo de 164MWh). Después de consultárselo me dicen que es que el techo se aplica sobre una parte solo de la energía y me sueltan (ahora, después de contratado) esta fórmula:

Y así, suponiendo que han puesto el tope solo en el OMIE nos sale que el resto de costes son 439,286-164 = 275,286 €/MWh precios opacos y sobre los que no hay tope que valga. Vamos un negociazo.

Pero lo peor de todo esto es que ese mismo día recibo otro comunicado:

A la compañía, que con el techo de 164 me ha multiplicado el coste de la energía, me dice ahora que no puede mantener el techo y que lo pone en 599… Si aplicamos las mismas cuentas que hicimos antes podríamos tener un precio de 875 €/MW (un 600% más caro que el contrato anterior). Fale, decidido me vuelvo a mi proveedor de toda la vida…

El cambio es sencillo, pero no puedes volver al mismo contrato de antes, esas tarifas ya no existen y tienes que acogerte a precios más «modernos» que, básicamente son el doble de lo que estaba pagando. Grrrrr, el puñetero cambio a Novaluz va a conseguir que tenga que ahorrar energía si no quiero mandar la empresa a la ruina…

Gracias por nada, Novaluz, así no se hacen las cosas… Espero que no piquen muchas pymes o tendremos muchas más empresas arruinadas y en vías de desaparición.

¿Para qué sirven los bancos?

Hace tiempo que no escribo nada del mundo del emprendedor, pero ahora, más que del emprendedor, me toca hablar del empresario… Porque emprender una aventura es algo emocionante y motivador, pero mantener una empresa es algo que requiere mucho más tesón y resiliencia de lo que nunca te han contado. En esta ocasión vengo a hablaros de un elemento empresarial básico: «los bancos».

Cierta vez que estuve a punto de cerrar la venta de una empresa (más bien un traspaso), la dueña de la empresa que iba a comprar (spoiler, no lo hizo) se preguntaba porqué no teníamos cierto nivel de inversión en la empresa y yo le dije que no teníamos suficientes beneficios para poder hacer inversiones. En ese momento ella me dijo que el dinero no teníamos que ponerlo nosotros, que para eso estaban los bancos. Ahí descubrí que el elemento básico de toda empresa que se precie debería ser un director financiero que pudiese lidiar con los bancos.

Por desgracia en mis empresas no he tenido oportunidad de contratar a un buen director financiero porque estaba demasiado ocupado haciendo buenos productos para mis clientes que, además, nunca he sabido cobrar a su precio y, por tanto, tampoco he tenido demasiado dinero para servicios generales (y por eso llevo 17 años haciendo de hombre orquesta de la empresa)… El caso es que generalmente mi trato con los bancos es bastante breve, no suelo pedir dinero y solo me encargo de mantener la liquidez al nivel que me permite el negocio… Bueno, hasta ahora.

El caso es que pedimos y conseguimos un proyecto de I+D para desarrollar una cerradura inteligente con llaves electrónicas interoperables… Una idea muy ligada a nomorepass y que al CDTI le gustó lo suficiente para aprobarnos la ayuda. Aunque esto de llamarlo ayuda es un poco optimista, el caso es que el CDTI te da un adelanto y cuando terminas el proyecto y te gastas todo el presupuesto, revisa los resultados y si les parece bien te presta el resto del dinero del presupuesto. Es un poco locura, pero si el proyecto es lo suficientemente novedoso y hay mercado puede suponer un empujón interesante. Yo creí que así sería y cometí el tremendo error de solicitarlo, pagar unos carísimos avales a traves de una SGR (ya hablaremos de eso otro día) y contratar a una empresa que nos ayude a conseguir la ayuda y, lo que es peor, poner todo el interés y mis recursos en llevar a término el proyecto.

Estos dos últimos años no han sido los más interesantes para hacer I+D (ni para nada), y los clientes de mi empresa han terminado por ir reduciendo su negocio (al menos con nosotros) y/o retrasando pagos, esto combinado con la inversión que tuvimos que realizar para terminar la cerradura inteligente (nomorekeys se llama por ahora) nos dejó la tesorería temblando… Tanto es así que me vi en la tesitura de buscar financiación, y recordé eso de que los bancos justo dan ese servicio… Pues va a ser que no…

Pedí una línea de crédito (que es una cosa en la que te cobran si no necesitas el dinero y te cobran si lo necesitas, pero que te da la seguridad de poder afrontar pagos extras), no pedí demasiado, 20k que es más o menos el máximo que calculaba que iba a necesitar para poder soportar sin tener que echar a nadie… Y resulta que ahora el banco no da créditos a las empresas si no hay avalistas. ¿¿¡¡!!?? Pero, vamos a ver, ¿No es una empresa? ¿No se supone que pagamos al banco, usemos o no la línea de crédito, precisamente por el riesgo que asume? Da igual que hayas tenido beneficios durante los últimos cinco años, que tengas proyectos aprobados y previsiones de ingresos seguros, el banco no corre NINGÚN riesgo y, lo que es peor, te cobra por no correr riesgos. Entonces, ¿para qué sirven los bancos?

Al final si que he tenido que reducir la plantilla, trago amargo a más no poder en cualquier empresario (de los que se lo curran, no de los que lo heredaron de papá) y, aún así, tendré que seguir buscando fuentes de financiación o inversores ya que aparentemente los bancos ya solo sirven para venderte seguros, alquilarte cosas o ponerte alarmas que nos has pedido (y freírte a comisiones cuando te descuidas)… En fin.

Me han hackeado el Spotify!

Bueno, realmente a mi no, ha sido a mi hija, ¿pero qué leche? si lo estoy pagando yo también es mío, ¿no?… Como soy un poco vago os reproduzco el hilo de twitter que mandé ayer para que os hagáis una idea:

Ejemplo práctico, de ahora mismo, de porqué es tan malo poner la misma contraseña en sitios distintos… Dentro hilo..

Esta mañana mi hija me ha mandado un whatsapp diciendo que alguien estaba cambiando la música de su spotify y que no podía oir nada de lo que ella ponía… raro.

Al rato me manda pantallazo del correo que ha recibido

Eso ya es indicio claro de que alguien ha entrado en su cuenta y ha cambiado el correo y, obviamente, la contraseña… En este momento estamos pagando el servicio a una persona que no conocemos.

Y que tiene unos gustos musicales pésimos además.

Después de momentos de desconcierto acertamos a dar con el chat de soporte de spotify que, tras pedirnos copia de los justificantes de pago y alguna cosilla más nos devuelve la cuenta. Bien por @SpotifySpain

Para saber lo que ha pasado, le pregunto si usaba la misma contraseña en otros sitios, me dice que si, compruebo en https://haveibeenpwned.com si su email estaba comprometido y… bingo.

Había otros cuatro sitios en internet donde se registro con la misma contraseña que habían sido comprometidos y, probablemente, de uno de ellos haya salido la contraseña que han usado.

Remedio inmediato: usar @nomorepass_ para generar nuevas contraseñas diferentes y cambiarlas en todas partes.

Por eso, amiguitos, nunca debéis usar la misma contraseña (ni ninguna variación simplona de la misma) en ningún sitio… Y, por supuesto, como no vas a poder recordar las contraseñas, usa nomorepass

Queremos tu pasta… y ya

Llevo ya 15 años siendo empresario, siempre de una pequeña empresa (apenas he tenido más de 6 empleados a la vez) y he pasado ya por muchas situaciones muy diversas (muchas las podéis encontrar en este blog), pero siempre, siempre, he sido escrupulosamente respetuoso con la normativa fiscal. No he hecho (tampoco es que haya podido) ingeniería fiscal y no he tenido asesores lo suficientemente despiertos para optimizar lo que me dejaba en impuestos.

Pero no me he quejado, soy consciente de que las empresas han de ser las que más aporten al estado, que son entes sin más finalidad que la de generar beneficios y que, al final, esos beneficios han de revertir en la sociedad a la que pertenece. Creo que gran parte de los males que estamos viviendo estos años viene por el fomento de la codicia a la que la acumulación de dinero, infinita y sin restricciones, en las empresas modernas. Mucho rollo de resposabilidad social corporativa, conciliación y miliongas varias, pero las multinacionales y sus dueños tienen un único objetivo: acumular más y más dinero.

Dicho esto (soy consciente de que tengo que pagar impuestos como empresa) y habiendo tenido un buen ejercicio el año pasado, no tuve problema en pagar la tercera parte de esos beneficios a hacienda. Y aquí empieza la pesadilla.

Este ejercicio no está siendo tan bueno como el anterior, ni los clientes tienen tantos proyectos, ni yo tengo el mismo personal y he reducido la capacidad productiva en consonancia, por lo que tengo más gastos y menos ingresos. Pero me encuentro con que a hacienda eso le importa menos que nada, porque en el último gobierno de Rajoy se instauró la retención a cuenta del impuesto de sociedades. Algo similar a lo que se hace con los trabajadores y el IRPF, se retiene «a cuenta» un porcentaje de lo que se ingresa como adelanto de lo que habría que pagar posteriormente. ¿Cual es el problema con las empresas? Que no hay importe de beneficios sobre el que calcular esta retención y, en nuestro caso, se hace sobre los beneficios del año pasado… ¡Lo que es una locura! las empresas, por naturaleza, no tienen una fluctuación muy importante de ingresos y gastos.

El caso es que tras hacer la declaración del impuesto de sociedades del año pasado me tocaba pagar ya cada trimestre esta retención y, obviamente, era mucho más dinero del que correspondería a tenor de los resultados del año en curso… Así que, ni corto ni perezoso, intento que me fraccionen la «deuda» para poder pagarla sin tener que andar pidiendo financiación externa (que los bancos siguen a la suya), cosa que suele ser habitual en otras deudas tributarias… Aquí os dejo la respuesta:

En resumen, que quieren mi dinero y lo quieren ya… Si eso el año que viene, a mediados, cuando haga la declaración del impuesto de sociedades y salga a devolver, ellos, meses después se dignarán devolverme mi dinero (probablemente usando el que yo mismo les esté adelantando)… Y mientras, la empresa sin recursos y sin poder contratar más gente porque «hay que asegurar la regularidad en la entrada de fondos en la hacienda pública»…

A este paso me vuelvo liberal (Dios no lo quiera)!!!

SEUR o «EL CLIENTE NO IMPORTA»

Hace poco tuve un problema con dell que me hizo buscar un portatil en otra tienda, elegí esta vez una tienda nacional, pequeña y muy bien de precio para comprarme el portatil (ya os diré cual próximamente) y, una vez hecho el pedido y pagado por transferencia el proceso de envío se hizo muy rápido e informándome en todo momento del estado del mismo (no todos los que funcionan bien son Amazon). Me lo enviaban por SEUR 24h, era jueves, así que supuse que el viernes lo tendría.

Nosotros, como muchos otros, no trabajamos los viernes por la tarde (ni el resto de tardes cuando estamos, como ahora, en jornada intensiva), así que esperé por la mañana la llegada del mensajero (igual tenía suerte), pero no fue así. Revisé el estado del pedido a las 17:00 y seguía en reparto… Bueno, igual me paso por la oficina un rato y espero a ver si viene… Pero no, a las 17:11 ya veo que el repartidor se ha ido diciendo que no hay nadie en la oficina. Hasta aquí todo normal.

Llamo al número de teléfono de SEUR para ver qué opciones tengo (me gustaría tener el portatil en casa para configurarlo el fin de semana) y me dice que lo volverán a intentar entregar el lunes en la misma franja horaria. Un momento! ¿en la misma franja horaria? Le digo al operador que en esa franja horaria no va a haber nadie, que si lo pueden entregar por la mañana… y me responde: «Es que esa es la hora en la que el repartidor pasa por esa zona«. ¡Manda huevos! Eso quiere decir que sabiendo que no va a haber nadie aún así van a pasar porque les viene bien… Perdiendo tiempo y dinero y dejando a un cliente insatisfecho seguro. ¿No hay un poquito de sentido común entre los directivos de una empresa tan importante como SEUR?

Al final les digo que me lo dejen en el almacen que tienen en Alcorcón y que ya lo recogeré yo… Pero, claro, tampoco podrá ser el viernes (llamé 10 minutos después de que el repartidor se fuese de la oficina) ni el fin de semana, claro, será el lunes y a partir de que me avisen (que será, apostemos algo, seguro por la tarde).

En fin, que espero un montón que la startup de mi amigo Angel Batalla (lastmile) lleve un poco de cordura y sentido común al reparto de mercancías o tendremos, como yo, a un montón de clientes insatisfechos.